Hoy, 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer invita a detenerse y poner en valor muchas realidades que se construyen día a día desde el trabajo constante y el compromiso colectivo. En el Quijote Rugby Club, esa realidad también se vive sobre el campo, donde el rugby femenino forma parte natural del crecimiento del club y de su manera de entender el deporte.
Desde hace años, el equipo femenino del Quijote Rugby Club continúa avanzando paso a paso, consolidando un proyecto basado en el esfuerzo, el compañerismo y la pasión por el rugby. Lejos de los focos, cada entrenamiento y cada jornada reflejan el trabajo silencioso que permite seguir creciendo como equipo y como comunidad deportiva.
El rugby femenino no es una iniciativa puntual dentro del club, sino una pieza más de un proyecto común que apuesta por la participación, la formación y los valores que definen este deporte. En el Quijote Rugby Club, el rugby se entiende como un espacio compartido donde cada jugador y jugadora aporta al mismo objetivo: aprender, competir y disfrutar formando parte de un equipo.
Ese crecimiento tiene también su reflejo en momentos especiales como el que hemos vivido en Yuncos con la celebración del Campeonato de España de Selecciones Autonómicas femeninas en categorías M16 y M19. Que nuestro campo acoja a más de 200 jugadoras procedentes de distintas comunidades autónomas supone un reconocimiento al trabajo desarrollado durante años y una oportunidad para seguir impulsando el rugby femenino desde la base.
Más allá de la competición, el rugby representa convivencia, respeto y aprendizaje. Valores que las jugadoras del Quijote Rugby Club transmiten dentro y fuera del campo, contribuyendo a fortalecer una familia deportiva que no deja de crecer temporada tras temporada.
La identidad del club se ha construido siempre desde la inclusión y la participación. Igual que ocurre con la cantera o con el rugby inclusivo, el equipo femenino forma parte esencial de ese camino compartido que busca abrir el deporte a todas las personas y consolidar un modelo donde el rugby sea un punto de encuentro.
En este 8 de marzo, el Quijote Rugby Club pone en valor ese recorrido colectivo y mira hacia el futuro con el mismo propósito que ha guiado cada paso hasta ahora: seguir creciendo, sumar nuevas jugadoras y continuar haciendo del rugby un espacio de formación, convivencia y equipo.
Porque cuando hay valores, hay rugby.
Y cuando hay equipo, seguimos siendo Quijote.




