Tasman Rugby Boadilla vs Quijote RC (20/03/20)

Tasman Rugby Boadilla vs Quijote RC (20/03/20)

El pasado fin de semana, el rugby madrileño no hizo puente por el día del padre, y en esta jornada al equipo sénior del Quijote RC le tocó visitar a Tasman Rugby en Boadilla.
Recordando antiguas gestas, los quince convocados del exiguo plantel sagreño se presentaban puntuales en las magníficas instalaciones del club boadillano.
Contra un quince que eras más joven, más experimentado y que contaba con todos las sustitutos del mundo sentados en el banquillo, nuestros quijotes eran conscientes de que la gesta esta vez iba a ser más difícil, pero no por ello iban a vender barata la piel. El resultado final iba a ser (es y será) algo secundario en una temporada tan corta, en la que no hay ascensos ni descensos y en la que el Quijote debe rodar un equipo con muchas caras nuevas con la vista puesta en la próxima temporada que, esperamos, sea “normal”.
Tasman se adelantó pronto en el marcador con ensayos basados en la velocidad de su línea, la apertura rápida del balón. También es cierto que alguno de los ensayos, lo encajamos por la base del ruck, algo atípico en nuestro equipo que siempre ha trabajado bien los rucks y defendido bien las bases.
A medida que la ventaja local aumentaba, el nerviosismo dentro del campo también, lo que se traduciría en varios enganchones entre ambas formaciones, bien resueltas por el referee, que tuvo un pulcro arbitraje durante todo el encuentro.
Una defensa más quijotesca que nunca por parte de los más experimentados del equipo, que placaba duro, bajaba las revoluciones de los locales que ya se iban al descanso con una amplia ventaja cosechada más por defectos nuestros que por sus propias virtudes.
El Quijote seguía trabajando en pulir los muchos detalles que aún quedan, sin dejar de plantear batalla a su rival y mejorando la sincronía del equipo, siendo capaces de conjugar jugadas de cierta belleza, mejorando en defensa, en melé y en touch.
El abultado 66-0 final no hace justicia al trabajo de los chicos del Quijote que merecieron, al menos, no irse con el marcador a cero.
Agradecer, por último, el apoyo de la grada que vino a vernos. Disfrutar de un ambiente tan animado, que no paró de jalear ni un sólo instante, hace que parezca que jugamos un mundial de fútbol en vez de un partido de rugby de segunda regional.

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